No creo que lo que escriba sea ajeno
para alguna/o de ustedes. No importa la edad, no importa la cultura, una
ruptura amorosa es un quiebre amoroso aquí en Sudamérica como lo es
África o Etiopía, hay personas involucradas y, querámoslo o no, hay
alguien que sale (más) dañado. Y no hablo por lo que me han contado,
hablo por lo que me ha tocado vivir. Sí, a mí también me han roto el
corazón, también he tenido que sepultar seis pies bajo tierra un
proyecto de vida y sé lo difícil y duro que es ese proceso. Duele. Duele
por mucho tiempo.
Ahora bien, lo difícil viene después de
que este dolor se pasa y sentimos que nuestro corazón está cicatrizado, o
al menos en proceso. Lo difícil es volver a amar, volver a creer,
volver a soñar, volver a hacer planes, volver a “entregarse” (no en un
sentido físico, sino mucho más emocional) a otro/a que escribe una nueva
historia a nuestro lado. Más difícil aún es cuando te vuelven a romper
el corazón. Si esto ocurre un par de veces semi consecutivas, es muy
probable que no vuelvas a creer en el amor y decidas vivir solo/a o
bien, no comprometerte ni vincularte afectivamente con nadie. Es una
opción, pero no podemos olvidar que alguien que no ama no trasciende, y
sin trascendencia…no hay vida.
Yo sé que es difícil romper las murallas
de la fortaleza que construiste alrededor tuyo para protegerte de los
posibles daños. Sé que es MUY difícil volver a confiar cuando la persona
en quien tú más confiabas te falla… ¡pero te tengo una excelente
noticia! Hay alguien que JAMÁS te va a romper el corazón, que lo va a
llenar y te va a dar la fuerza para continuar, para ser capaz de creer
nuevamente en el regalo del amor, quien hará que renazca todo lo que
creíste que ya estaba sepultado.
Él no está demasiado ocupado como para
no ver nuestros corazones rotos, Él se refiere al amor como algo
extremadamente profundo y que es capáz de entregar hasta el último día
de nuestras vidas. Dios es el perfecto amor, quien lava nuestro corazón
para volver a amar y cura nuestras heridas. Él es quien nos dice que un
corazón roto significa que al menos lo intentamos. Él es quien nos da la
capacidad de amar a otros cuando sentimos que primeramente lo amamos
profundamente a Él.
Él es Dios, y te amará con amor eterno.
Nunca te abandonará, nunca dejará de cumplir Su palabra y nunca, pero
NUNCA te va romper el corazón.
¿Quieres vivir la mejor historia de amor
de tu vida? Déjate amar y restaurar por Él, permítele que atraviese
esas fortalezas y hará el “trabajo sucio” y no te preocupes de construir
nuevas murallas, porque Él te rodea con Sus brazos para que nada te
pase. ¿Lo quieres intentar de nuevo?
Autora: Poly Toro
